Además de ejercitar la mente, la lectura y la concentración, leer te da  la gran oportunidad de hacer que tu cuerpo y mente estén más saludables de lo que crees.

Ejercitar la mente mediante la lectura favorece la concentración.  A pesar de que, tras su aprendizaje, la lectura parece un proceso que ocurre de forma innata en nuestra mente, leer es una actividad antinatural. El humano lector surgió de su constante lucha contra la distracción, porque el estado natural del cerebro tiende a despistarse ante cualquier nuevo estímulo.

La actividad de leer, que el cerebro lleva a cabo con tanta naturalidad, tiene repercusiones en el desarrollo intelectual. “La capacidad lectora modifica el cerebro”, afirma el neurólogo Stanislas Dehaene, catedrático de Psicología Cognitiva Experimental del Collège de France en su libro Les neurones de la lecture (Odile Jacob). Es así: hay más materia gris en la cabeza de una persona lectora y más neuronas en los cerebros que leen.

“Hay que leer con intensidad, despacio, con cuidado, viviendo la vida de las palabras”.   Al cobrar vida cada palabra, la imaginación echa a volar. El poder de la mente es tan fuerte que recrea lo imaginado, activando las mismas áreas cerebrales que se accionarían si se ejecutara la acción en la realidad. Lo demuestra un estudio de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Además de alimentar la imaginación y favorecer la concentración, la lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales, como la empatía y ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas en nuestra vejez.

El ejercicio de leer cobra sentido al final de nuestras vidas. Neurólogos y psicólogos recomiendan “la lectura como método preventivo del alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas”.

Con estos beneficios y muchos más de los que pueden nombrarse en este espacio, la lectura es un gran ejercicio que se debe practicarse en nuestra vida diaria.

Fuente La vanguardía.com